La relación entre el contacto con la naturaleza y el bienestar humano es profunda e inseparable.
Muchas personas experimentan una sensación especial cuando se encuentran en un entorno natural, como el bosque, el mar o la montaña. Esta experiencia se relaciona con nuestro origen como especie: nuestros cuerpos, y en particular nuestro sistema nervioso, han co-evolucionado en estrecha relación con la naturaleza.
Durante miles de años, bosques, praderas y ríos fueron el hogar de la humanidad, generando un vínculo íntimo entre los entornos naturales y nuestra biología. En cambio, la vida moderna en las ciudades, rodeada de cemento, ruido y con escasez de espacios verdes, es un fenómeno relativamente reciente en nuestra historia. Esta creciente distancia entre las personas y la naturaleza puede tener consecuencias importantes para la salud física y emocional.

¿Qué secretos guardan los bosques?
Los entornos naturales contienen múltiples elementos que interactúan con nuestro organismo y ayudan a equilibrar nuestro sistema físico y emocional. Uno de los ejemplos más estudiados proviene de Japón con la práctica del Shinrin Yoku o baño de bosque. Investigaciones científicas han demostrado que los árboles liberan compuestos orgánicos volátiles llamados fitoncidas. Al inhalarlos, disminuyen los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y aumenta la actividad de las células NK, fundamentales para el sistema inmunológico.
Además, los sonidos de la naturaleza, los llamados paisajes sonoros, también poseen efectos terapéuticos. Estudios muestran que el canto de las aves, el sonido del agua o el viento entre los árboles pueden reducir el estrés, mejorar la concentración y aumentar la sensación de bienestar. En conjunto, la evidencia científica indica que experiencias como los baños de bosque ayudan a regular el sistema nervioso, fortalecer el sistema inmunológico y favorecer estados de calma y conexión con el entorno natural.
La naturaleza como aliada de la salud
El potencial terapéutico de la naturaleza está siendo cada vez más reconocido por la investigación científica. En este contexto surge NATURELAB, un proyecto financiado por la Unión Europea que reúne a instituciones de cinco países europeos y de Perú. El proyecto estudia los beneficios de las terapias basadas en la naturaleza (TBN) en diferentes poblaciones y contextos, con el objetivo de fortalecer su reconocimiento como parte del cuidado de la salud pública. En Perú, NATURELAB es desarrollado por Ficus Perú y la Asociación Panamericana de Horticultura Terapéutica y Social (APHTS).

NATURELAB en Oxapampa
Como parte de esta iniciativa, Ficus Perú impulsa el proyecto NATURELAB en Oxapampa. Durante 2026, un grupo de estudiantes de secundaria participará en un programa de terapia basada en la naturaleza. El objetivo es evaluar cómo el contacto con el bosque y los espacios naturales puede contribuir a mejorar el bienestar emocional de los jóvenes, fortalecer su capacidad de autorregulación y promover una mayor conexión con su entorno.
Seguir investigando y generando evidencia sobre la relación entre naturaleza y salud nos recuerda algo fundamental: regresar al contacto con el entorno natural puede ser un camino hacia una salud más plena, más humana y más conectada con el lugar al que siempre hemos pertenecido.
Fuente: https://www.facebook.com/horticulturaterapeuticaperu
Informa Revista Digital Naturaleza Interior
“Cuidando nuestro medio ambiente y la vida”


