Producido por la Unión Interparlamentaria y la FAO, la publicación busca apoyar los procesos legislativos para promover dietas saludables para todos.

El nuevo Manual destaca que el acceso a los alimentos por sí solo no es suficiente; las personas necesitan alimentarse de dietas saludables.

FAO/ 19 de abril de 2021, Ginebra / Roma – Con el objetivo de proporcionar a los legisladores orientación práctica sobre los procesos legislativos que priorizan la nutrición, la Unión Interparlamentaria (UIP) en asociación con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), publicó hoy un nuevo Manual para parlamentarios, titulado “Sistemas alimentarios y nutrición”.

El manual en línea se produjo en colaboración con el Movimiento Scaling-Up Nutrition (SUN), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Nueva Alianza para el Desarrollo de África de la Agencia de Desarrollo de la Unión Africana (AUDA-NEPAD). .

Una de cada tres personas en todo el mundo sufre de al menos una forma de desnutrición, y la pérdida económica atribuible a la mala nutrición se estima en $ 3,5 billones por año. Investigaciones recientes sobre la carga mundial de morbilidad han descubierto que una dieta subóptima es responsable de más muertes que cualquier otro riesgo. Todos los países del mundo se ven afectados por una o más formas de desnutrición. Al ser uno de los principales problemas multisectoriales mundiales, es fundamental que los parlamentos del mundo lo aborden.

En el prólogo del Manual, el Director General de la FAO, QU Dongyu, y el Secretario General de la UIP, Martin Chungong, señalaron cómo la pandemia de COVID-19 había puesto de relieve la debilidad de nuestros sistemas alimentarios. “Los gobiernos deben aprovechar esta lamentable crisis para establecer la coordinación y otras medidas y mecanismos para estabilizar y restaurar la disponibilidad, accesibilidad y asequibilidad de los alimentos para todas las personas, especialmente las más vulnerables, a fin de garantizar su seguridad alimentaria y nutrición, durante y después de la pandemia”. .

Aquí es donde los parlamentos juegan “un papel crucial”, señalaron. “La acción parlamentaria es fundamental para garantizar el derecho a una alimentación adecuada para todos. Los parlamentarios orientan y supervisan las políticas del sector público y las asignaciones presupuestarias para transformar los sistemas alimentarios que brindan dietas saludables para todos”.

Después de décadas de disminución constante, desde 2014 el porcentaje de personas desnutridas en todo el mundo ha ido en aumento. En 2019, esto alcanzó el 8,9 por ciento de la población mundial, o casi 690 millones de personas. En todo el mundo, 144 millones de niños menores de cinco años padecen retraso en el crecimiento (baja estatura para la edad), 47 millones de niños padecen emaciación (bajo peso para la estatura) y la prevalencia de anemia entre las mujeres en edad reproductiva es del 32,8 por ciento de las mujeres del mundo. Esta situación crea una barrera importante para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030.

En el Manual se enfatiza que el acceso a los alimentos por sí solo no es suficiente; las personas necesitan alimentarse de dietas saludables. Ofrecer dietas tan saludables requiere un enfoque holístico que respalde dietas compuestas por alimentos que promuevan todas las dimensiones de la salud y el bienestar de las personas. Este enfoque debe incorporar todo el sistema alimentario: producción, procesamiento, distribución, comercialización, suministro, consumo y eliminación de alimentos. Todos los aspectos del sistema alimentario deben alinearse para apoyar una buena nutrición; Es probable que las intervenciones individuales aisladas tengan un impacto limitado.

Los parlamentarios pueden desempeñar un papel importante en la mejora de los sistemas alimentarios en sus respectivos países, y el Manual identifica los puntos de entrada para las intervenciones parlamentarias. Las acciones recomendadas se describen en estos puntos de entrada utilizando estudios de casos existentes, que cubren las siguientes cuatro áreas:

1. Representación . Los parlamentarios deben mantenerse comprometidos con sus electores para conocer sus necesidades y defender su bienestar. Pueden colaborar con grupos de defensa y organizaciones internacionales para mantenerse informados sobre los problemas urgentes relacionados con la nutrición y los sistemas alimentarios.

2. Legislación . Los parlamentarios deben ser plenamente conscientes de las complejas causas que conducen a todas las formas de malnutrición, pero no deben desanimarlos. Se debe priorizar la promulgación de leyes apropiadas según lo determinado por el nivel de necesidad, la escala y el alcance de los problemas y la rentabilidad.

3. Presupuesto . Hay varios pasos en el ciclo presupuestario (planificación, negociación, gasto y revisión) en los que los parlamentos y los parlamentarios pueden colocar los sistemas alimentarios y de nutrición en primer lugar en las decisiones relacionadas con el presupuesto.

4. Supervisión . Los parlamentarios pueden establecer procesos de supervisión claros mediante los cuales garantizar que se proporcionen los recursos adecuados para implementar programas relacionados con la nutrición, evaluar el impacto e identificar los efectos negativos no deseados en la nutrición de las políticas y acciones gubernamentales en todos los sectores, y monitorear el progreso hacia el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales. .

El MANUAL está disponible actualmente en inglés , francés y español.  Descarga el manual en español AQUÍ.

Fuente y mayor información:  http://www.fao.org/Manual

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