El papel de los microorganismos como componentes esenciales de la fertilización biológica de un suelo es vital, pues proporciona múltiples beneficios, desde un mejor establecimiento, hasta un aumento del potencial productivo o la preparación del cultivo ante situaciones de estrés.

Según Gala García Imbernón, General Manager de Symborg en Latinoamérica, “en nuestras investigaciones hemos comprobado que los microorganismos están relacionados con el aumento de la disponibilidad, fijación y solubilización de nutrientes para la planta. Con ello, los cultivos se desarrollan más fuertes, logrando un mejor rendimiento y la calidad de las cosechas”. Así, la fruta generada bajo una producción sostenible y el uso de la biotecnología agrícola tiene 3 características sustanciales.

1 Mayor producción.- El uso de variedades seleccionadas biotecnológicamente y un correcto uso del agua, garantizan el funcionamiento agronómico y fisiológico de la planta en aras de obtener una producción sostenible con una elevada rentabilidad.

Por ejemplo, el uso de hongos formadores de micorrizas (HMA) pueden responder a una mayor actividad fotosintética de la planta, traducida en una mejor captación de CO2, producción de energía, y aumento del reservorio nutricional como almidón y aminoácidos. Asimismo, el hongo formador de micorrizas además de transportar nutrientes y agua a la planta de forma eficiente, constituye el soporte químico y físico para el desarrollo de una flora microbiana adyacente.

2 Mejor calidad productiva y organoléptica.- El uso de la biotecnología para el desarrollo de productos bioestimulantes y biofertilizantes, promueve diferentes beneficios, entre ellos, un aumento importante en la calidad de la fruta. Parámetros como la firmeza y turgencia se pueden mejorar gracias al correcto transporte de azúcares y calcio hacia la planta y a un flujo constante de estos elementos. Por ejemplo, el uso de complejos microbianos rizosféricos, garantizan una mayor actividad microbiana, una mayor eficiencia en el reciclaje de nutrientes y promueve una regeneración biológica de los suelos.

Es importante que la planta acumule mayores cantidades de azúcares y sólidos solubles para mejorar las propiedades organolépticas de la fruta, permitiendo acelerar los procesos de maduración y homogeneidad de la fruta.

3 Mayor resistencia frente a condiciones adversas.- Cada especie vegetal posee una capacidad de tolerancia frente al estrés vegetal y gracias al uso de productos biotecnológicos y bioestimulantes conseguimos aumentar la resiliencia ante condiciones abióticas adversas, como sequía, estrés térmico y salinidad.

Las micorrizas juegan un papel importante; más allá del aporte bioestimulante que producen en incremento en el desarrollo de raíces, mejoran la eficiencia del uso del agua, la absorción de nutrientes, y permiten un mejor desarrollo del cultivo, capaz de tolerar niveles de estrés.

Es importante recalcar que un suelo vivo está relacionado con la productividad de los cultivos, así como con la calidad, el peso y tamaño de los frutos. “El potencial productivo y el estrés de las plantas está directamente relacionado con la salud del suelo, teniendo en cuenta que el 95 % de los alimentos que consumimos proviene de este, conservarlo en buenas condiciones es esencial para la seguridad y calidad alimentaria”, finalizó Gala García.

 

Informa Revista Digital naturaleza Interior
“Cuidando nuestro medio ambiente y la vida”

 

 

AllEscort
X