La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) entró en vigor el 21 de marzo de 1994. Hoy en día, tiene una membresía casi universal. Los 197 países que han ratificado la Convención se denominan Partes en la Convención.

La CMNUCC es una “Convención de Río”, una de las convenciones abiertas a la firma en la “Cumbre de la Tierra de Río” en 1992. Las otras dos convenciones que salieron de Río son el Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica y la Convención de Lucha contra la Desertificación.

Las tres están intrínsecamente vinculados, por lo cual en este contexto se creó el Grupo de Enlace Mixto para impulsar la cooperación entre las tres Convenciones, con el objetivo de desarrollar sinergias en sus actividades sobre cuestiones de interés mutuo. Ahora también incorpora la Convención de Ramsar sobre los Humedales.

El objetivo principal de la CMNUCC es la prevención de la interferencia humana “peligrosa” en el sistema climático.

Fueron los primeros pasos para un futuro más seguro: la Convención, en resumen

Se reconoció que había un problema ante la incertidumbre científica
Este hecho fue notable para su época. Cabe recordar que, en 1994, cuando la CMNUCC entró en vigor, había menos pruebas científicas que ahora. La CMNUCC tomó prestada una línea muy importante de uno de los tratados ambientales multilaterales más exitosos de la historia (el Protocolo de Montreal, en 1987), que obligaba a los Estados miembros a actuar en interés de la seguridad humana incluso ante la incertidumbre científica.

Establece un objetivo elevado pero específico
El objetivo final de la Convención es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero “a un nivel que impida interferencias antropogénicas (inducidas por el hombre) peligrosas en el sistema climático”. Establece que “ese nivel debería alcanzarse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible”.

Pero ¿cómo sabemos qué es “interferencia antropogénica peligrosa”? Ver los Informes del IPCC

La responsabilidad debe recaer en los países desarrollados para que lideren el camino
La idea es que, como son la fuente de la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero pasadas y presentes, se espera que los países industrializados sean los que más hagan para reducir las emisiones en su territorio. Se denominan países del Anexo I y pertenecen a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Incluyen 12 países con “economías en transición” de Europa central y oriental. Se esperaba que, para el año 2000, los países del Anexo I redujeran las emisiones a los niveles de 1990. Muchos de ellos han adoptado medidas enérgicas para hacerlo, y algunos ya han tenido éxito.

Dirección de nuevos fondos a las actividades relacionadas con el cambio climático en los países en desarrollo
Las naciones industrializadas acuerdan, en el marco de la Convención, apoyar las actividades relacionadas con el cambio climático en los países en desarrollo mediante la prestación de apoyo financiero para la adopción de medidas sobre el cambio climático, más allá de la asistencia financiera que ya proporcionan a estos países. Se ha establecido un sistema de subvenciones y préstamos a través de la Convención, y está gestionado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Los países industrializados también acuerdan compartir la tecnología con las naciones menos avanzadas.

Se mantiene el control del problema y de lo que se está haciendo al respecto
Los países industrializados (Anexo I) tienen que informar regularmente sobre sus políticas y medidas en materia de cambio climático, incluidas las cuestiones regidas por el Protocolo de Kyoto (para los países que lo han ratificado). También deben presentar un inventario anual de sus emisiones de gases de efecto invernadero, incluyendo datos para su año base (1990) y todos los años posteriores. Los países en desarrollo (Partes no incluidas en el anexo I) informan en términos más generales sobre sus medidas tanto para hacer frente al cambio climático como para adaptarse a sus efectos, pero con menos regularidad que las Partes del Anexo I. Su presentación de informes depende de que obtengan financiación para la preparación de los mismos, en particular en el caso de los países menos adelantados.

Traza el comienzo de un camino para lograr un delicado equilibrio
El desarrollo económico es particularmente vital para los países más pobres del mundo. Este progreso es difícil de lograr incluso sin las complicaciones añadidas por el cambio climático. La Convención lo tiene en cuenta al aceptar que la proporción de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por las naciones en desarrollo aumentará en los próximos años. No obstante, en aras de cumplir su objetivo final, trata de ayudar a esos países a limitar las emisiones de manera que no obstaculicen su progreso económico. Una de esas soluciones beneficiosas para todos surgió más tarde, cuando se concibió el Protocolo de Kyoto de la Convención.

Se inicia la consideración formal de la adaptación al cambio climático
La Convención reconoce la vulnerabilidad de todos los países a los efectos del cambio climático y pide que se hagan esfuerzos especiales para mitigar las consecuencias, especialmente en los países en desarrollo que carecen de recursos para hacerlo por sí mismos. En los primeros años de la Convención, se prestó menos atención a la adaptación que a la mitigación, ya que las Partes querían tener más certeza sobre los efectos del cambio climático y la vulnerabilidad a éste. Cuando se publicó el Tercer Informe de Evaluación del IPCC, la adaptación cobró impulso y las Partes acordaron un proceso para hacer frente a los efectos adversos y establecer arreglos de financiación para la adaptación. Actualmente, la labor sobre la adaptación se lleva a cabo en el marco de diferentes órganos de la Convención. El Comité de Adaptación, que las Partes acordaron establecer en el Marco de Adaptación de Cancún como parte de los Acuerdos de Cancún, es un paso importante hacia un enfoque cohesivo de la adaptación basado en la Convención.

Fuente de nota:  https://unfccc.int/es/process-and-meetings/que-es-la-convencion-marco-de-las-naciones-unidas-sobre-el-cambio-climatico

Fuente de imágenes: Pixabay

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